Como Música

Así como dos instrumentos musicales necesitan templarse y afinarse antes de ejecutar una partitura, para que su música resulte homogénea y apreciable, así también es necesario que cada una de las personas del DÚO se dediquen a sintonizar sus sonoridades con las del otro.
Esta simple analogía nos puede ser muy útil para comprender una modalidad fundamental de las relaciones de dos: es necesario siempre trabajar para mantenerse alineados y acordados, no basta hacerlo al principio y el trabajo se ha terminado, por el contrario si queremos que nuestra música continúe a ser placentera, tenemos siempre que tomarnos un tiempo para perfeccionar y poner apunto nuestra sintonización, nuestro continuar a vibrar juntos en armonía, para que no se produzcan disonancias que son muy comunes para estos ‘instrumentos’ (nuestras originales personalidades), sino se le dedica atención y empeño.
Un musico no puede dejar de afinar su instrumento si desea hacer música con otros. Y este es un trabajo individual y de conjunto al mismo tiempo.
Así esta analogía nos permite comprender porque y para qué es necesario ese trabajo continuo por pate de cada uno y, a su vez, de los dos. Se trata, en fondo, de una colaboración que se centra en los resultados más allá de la individualidad, pero que a su vez es capaz de proporcionar el justo valor a cada uno.

Fases en las cuales se desarrolla una relación de dos:
1- Atracción, similitud y fantasías
2- Entusiasmo, pasión y perfecto complemento
3- Fase intermedia descubriendo limites propios y del otro
4- comunicación y decisión consciente
5- formación del vínculo y compromiso mutuo

Quizás la clave para el éxito en una relación de a dos sea la necesidad de una continua actualización de las necesidades y del crecimiento personal (“la afinación”), sin dejar de lado la aceptación y una actitud abierta para generar empatía y comprensión.

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