Tu Felicidad

La felicidad no es algo que sucede de por sí.
No tiene nada que ver con la suerte o con ser afortunados.
Ni que se puede obtener con sumas de dinero ni con el acumulo de poder.
Después de muchos años de investigación se ha llegado a la conclusión que la Felicidad no depende de factores ni acontecimientos externos.
Lo que los investigadores sí pudieron observar, es la Felicidad está relacionada con nuestra personal forma de interpretar los acontecimientos. Esa modalidad que ponemos en marcha de frente a los acontecimientos de la vida.
Entonces, nos podríamos preguntar porque nos resulta tan difícil conquistar la felicidad anhelada, y percibir que muchas veces es una meta inalcanzable.
No existe una formula definitiva para la felicidad. Pero las estadísticas recogidas por medio de la experiencia de personas cuando se sienten felices nos dejan algunos indicios útiles para poner en marcha nuestra felicidad.
Para caminar dentro la percepción placentera de bienestar que definimos Felicidad, coexisten distintos elementos que concurren para dirigirnos a esa sensación.
Es indudable que es un mito imaginar que una ‘sola cosa’ nos proporcione la felicidad anhelada: una persona, un cargo, una cantidad de dinero, etc., solo uno de estos elementos no es capaz de darnos lo que queremos experimentar por sí solo. Se trata de algo más, de una sensación que nos invade en modo más completo. ¿Todos hemos expedientado ese momento de Felicidad sabemos que es lo que se siente, pero: ¿podemos hacer que dure más o que se expanda en nuestra experiencia cotidiana? La respuesta es sí, para ellos es necesario poner en marcha algunas pautas para generar cambios en nuestra percepción y mejorar nuestras habilidades para conseguirlo.
Desde un punto de vista práctico, los 3 elementos fundamentales se podrían presentar como:
⦁ Focalizar la atención por el mayor tiempo posible (en mi día a día) en lo que estoy haciendo, en el aquí y ahora. Aumentamos así la percepción del presente, crece la conciencia y de desarrolla un espacio donde es posible comenzar a dirigir nuestra conciencia.
⦁ Es fundamental trabajar y actualizar nuestras metas, interrogarnos sobre donde queremos ir, que es lo que realmente queremos obtener, donde se podrá encontrar la felicidad (para cada uno). Esto requiere un reencuentro con nosotros mismos, un proceso de redescubrimiento de cuales son nuestros valores íntimos y nuestros deseos profundos.
⦁ Aprender a sentirnos bien puede ser un reto casi impensable en ciertas circunstancia d nuestra vida. Y si bien es cierto que nuestras emociones y nuestros sentimientos van fluctuando, ¿por qué no hacerlos fluctuar de la manera que nos brinden mayor serenidad y tranquilidad? En este caso la “gimnasia emocional” nos puede proporcionar una ayuda para aprender y entrenar nuevas capacidades en dirección de nuestra felicidad.

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